«Tengo miedo a las alturas» Fobias.

¡Qué miedo tengo a las cucarachas! ¡Tengo fobia a las alturas! ¡No puedo con los espacios cerrados!. Muchos/as tenemos ciertas nociones sobre lo que es una fobia, y en nuestro día a día utilizamos esta palabra varias veces con normalidad. Pero, ¿Qué es realmente una fobia?

Una fobia es un miedo intenso, desproporcionado al peligro real y persistente a objetos o situaciones concretas. Aunque reconozcan que este temor es excesivo e irracional siguen sintiendo miedo. El objeto o la situación fóbica se evita o resiste activamente con miedo o ansiedad intensa. Esta sensación  causa malestar significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.

En los/as niños/as, el miedo o la ansiedad se puede expresar con llanto, rabietas, quedarse paralizados/as o aferrarse.

Existen fobias inimaginables, pero algunas de las más comunes son:

  • Aracnofobia (Miedo a las arañas)
  • Claustrofobia (Miedo a espacios cerrados)
  • Acrofobia (Miedo a las alturas)
  • Agorafobia (Miedo a las multitudes)
  • Necrofobia (Miedo a la muerte)
  • Brontofobia (Miedo a los rayos y truenos)
  • Anuptafobia (Miedo a estar o quedarse sol@)
  • Hipocondría (miedo a las enfermedades)

A nivel fisiológico, algunas de las respuestas que podemos tener son:

Sudoración, palpitaciones, un nudo en el estómago, temblor de manos, sequedad bucal, en cuanto se acercan al objeto o situación que temen.

Incluso entendiendo que es una reacción desproporcionada, no pueden evitar el nerviosismo y la alteración exagerada.

El nivel de ansiedad elevado puede comenzar mucho antes incluso de llegar al objeto o situación de pánico. Por ejemplo antes de estar en una fiesta rodeado/a de mucha gente, no puedes evitar pensar en la ansiedad que te va a suponer estar en medio de esas personas. O si sufren miedo a las alturas puede ocurrir que, antes de entrar en un edificio, se pasen el día dándole vueltas al problema.

Las fobias pueden convertirse en fobias generalizadas. Por ejemplo, las personas que tienen miedo a las agujas, puede que empiecen a tener fobia a los hospitales y a las enfermeras, ya que la temática esta relacionada.

Debemos tener en cuenta si la fobia afecta a nuestro día a día. Si tenemos miedo a las serpientes pero vivimos en una ciudad, es poco probable que sufra un ataque fóbico o nos perjudique, pero si tenemos miedo a coger un medio de transporte público, probablemente nos pueda complicar nuestro día a día. 

El problema comienza cuando la persona empieza a cambiar su vida por causa de una fobia, modifica sus comportamientos, evita lugares, situaciones y llega afectar su vida cotidiana profundamente, tanto que afecta a las relaciones sociales y laborales. Puede llegar a paralizar sus vidas.

Cuando esta fobia empieza hacer cambios en la vida de la persona es importante que se busque ayuda para superar la fobia. En Protea sabemos lo que esto implica y sabemos cómo ayudarte a superarlo.

 

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