ICTUS a nivel psicológico

Es frecuente padecer trastornos psicológicos tras haber sufrido un Ictus. Tenemos que tener en cuenta que no hay dos ictus iguales, depende de la gravedad, de las áreas afectadas, de la personalidad del paciente y algo que es fundamental, de la reacción del entorno y las redes de apoyo que se desarrollen, a partir de éste hecho.

El doctor José Ignacio Quemada, especialista en el tema, nos aporta una información muy valiosa;  “Las consecuencias motoras son las más comunes, estamos menos acostumbrados a ver problemas de lenguaje (afasias), y no estamos nada acostumbrados de que SIEMPRE una lesión cerebral, ocasiona problemas psicológicos muy importantes, en las emociones, la conducta y en los aspectos cognitivos”

Alteraciones a nivel psicológico y conductual:

La más reconocida es la depresión post-ictus, pero hay más alteraciones psicológicas que pueden aparecer como: irritabilidad y agresividad, egocentrismo, apatía, infantilismo, rigidez de pensamiento, baja tolerancia a la frustración, ansiedad y/o Depresión, fatiga, deterioro cognitivo, risa y llanto, reacción catastrófica, cambios en la conducta social, problemas motores, delirio, problemas del sueño, dificultad para expresar las emociones reflejadas en el rostro.

Vamos a profundizar un poco en algunas de estas alteraciones: 

  • Apatía  es la pérdida de la iniciativa para la acción y la indiferencia emocional, «todo da igual». Hay una desmotivación general y una falta de iniciativa para hacer cosas, que antes del ictus, resultaban gratificantes. 
  • Ansiedad y Depresión: aparece sintomatología ansioso-depresiva (sentimientos de soledad, desesperanza) provocados por el daño cerebral y también por el duelo que supone la pérdida de capacidades.

  • Reacciones catastróficas: son reacciones súbitas de llanto o enfado, ante la vivencia de fracaso al afrontar una tarea. La presencia de síntomas depresivos favorece estas reacciones.

  • Deterioro cognitivo:  el más común es en torno a la memoria inmediata, pero también se ve afectada,  la atención, se produce un enlentecimiento en el procesamiento  de la información, dificultad en la comprensión, planificación y resolución de problemas.
  • Cambios en la conducta Social: si bien influye la personalidad previa del paciente y su interacción con el entorno, es verdad que la apatía y la ansiedad, provocan cambios que lo llevan a relacionarse de manera nueva a nivel interpersonal. Hay una reducción de la vida social. Las familias nos dicen “ya no es el mismo”.  

  • Dificultad para expresar emociones reflejadas en el rostro: las personas que han sufrido ictus, tienen serios problemas para reconocer emociones en las caras de las personas . Esto deriva en un problema de comunicación. También se da una dificultad en expresar en el rostro sus propias emociones.

¿Cómo afecta esta situación al entorno familiar?

La familia se ve afectada porque hay un antes y un después para el/a paciente. Además, son muchas las áreas afectadas, no solamente a nivel físico  sino a nivel emocional y conductual.

Cada familia va a reaccionar de acuerdo a la capacidad de resolver problemas o situaciones nuevas que tenga. Es muy importante que puedan aceptar la nueva situación, para luego asumir las responsabilidades y el compromiso de cuidar al/a paciente, desde un rol proactivo y con amor. También es importante contar con redes de apoyo (cuidadores/as, amigos/as) porque muchas veces las familias se ven desbordadas ante esto.  

Los aspectos psicológicos que afectan al paciente como la apatía y el aislamiento, inciden de forma dolorosa en las familias porque perciben que están ante una persona que ha dejado de importarle aquellas cosas que han sido relevantes en su vida. 

Abordaje interdisciplinar

La intervención debe abordarse desde varios áreas y con el trabajo de diferentes profesionales; neurólogo, en algunos casos cardiólogo y geriatra, psiquiatra, psicólogo, fisioterapeuta, etc.

Lo primero que nos planteamos desde Protea es un abordaje al paciente y su familia. Primeramente ayudando a que haya un reconocimiento de la situación y una escucha activa sobre los síntomas del paciente, A partir de ahí, comenzamos un proceso de psicoeducación con un análisis conductual del paciente y medidas correctoras. Enfatizamos en la importancia de estimular y motivar al paciente con pequeños ejercicios de memoria, lúdicos, musicoterapia, ejercicios de coordinación motora, y en coordinación con el neurólogo tratante.

Bibliografía

Quemada, J I. Mimentza, N. (2017). Los Trastornos Emocionales y Conductuales postictus. Informaciones Psiquiátricas, (228), 55-62.

Rosana Vieira Rivero, P-01603

Área adulto mayor y envejecimiento

1 comentario en “ICTUS a nivel psicológico”

  1. Muy buen artículo, la población sabe en general de las consecuencias motoras de los ictus pero muchos desconocen qué ocurre a nivel psicológico. Por eso, estar al tanto de los posibles cambios tras èl, hace el camino más fácil tanto a la persona que lo ha sufrido como a su entorno. Mil gracias por enseñárnoslo aquí.

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