¿Cómo puedo ayudar a un/a familiar con depresión?

Convivir con una persona que sufra depresión es una situación muy difícil y estresante que genera en el cuidador/a sentimientos encontrados y complicados de gestionar. Lo más importante es guiar a la persona para que acuda a un especialista de la salud mental que pueda realizar el diagnóstico y la intervención y acompañar a la persona en su recuperación evitando dejarse influenciar por el estado de ánimo deprimido y la desesperanza constante del familiar.

Lo más importante es guiar a la persona para que acuda a un especialista de la salud mental

Para ello hay dos aspectos fundamentales a tener en cuenta. Primeramente, tener empatía con la persona que padece depresión, comprender su situación y la enfermedad que padece y entender su realidad bajo el foco de la depresión. Esto requiere tener información sobre el trastorno y pautas de actuación facilitadas por un profesional de la psicología o psiquiatría. Y por otro lado, comprender que, como familiar, no eres responsables de su recuperación. Aceptar esto último puede ayudar a la hora de tolerar la frustración y evitar enfados y reproches que solo empeorarán la situación y los sentimientos de inutilidad y culpa de la persona deprimida.

Como familiar o amigo/a es importante conocer los síntomas y los cambios de comportamiento y carácter que sufre una persona que está atravesando una depresión a fin de poner la voz de alarma y solicitar ayuda profesional y contribuir en el progreso de su recuperación. Puedes empezar leyendo el siguiente artículo y si tienes dudas consultarnos.

La depresión no es un síntoma de debilidad ni se cura con “buenas intenciones” ni con cambios de actitud, es una enfermedad mental que se cura con una adecuada intervención que, en la mayoría de los casos, necesitará de medicación farmacológica acompañada de terapia psicológica. Conocer la medicación que toma el/a familiar puede ser muy recomendable sobre todo cuando no puede hacerse cargo el/la propio paciente.

La depresión no es un síntoma de debilidad ni se cura con “buenas intenciones” ni con cambios de actitud, es una enfermedad mental que se cura con una adecuada intervención

Debes tener en cuenta que la intervención de la depresión es un proceso lento y con altibajos, por lo que deberás aprender a controlar tus enfados y sentimientos de ira e impotencia.  Entiende que no es una cuestión de “no poner de su parte” o falta de esfuerzo, si no que la depresión anula la capacidad de voluntad de la persona. Ten autocontrol sobre tus emociones y enfados, obsérvalas y valídalas, es normal que te sientas así, pero no es adecuado que lo gestiones con la persona enferma, busca tu propio espacio para volcar tus frustraciones y trabajar tus emociones.

Retira la atención excesiva a los comportamientos depresivos. No refuerces el llanto, no le preguntes constantemente cómo se encuentra, ante comentarios pesimistas, puedes optar por cambiar sutilmente de tema o decirle abiertamente que no vas a hablar sobre temas que le generan malestar. No desacredites a tu familiar, no le acuses, no lo mires mal, simplemente actúa como lo harías con normalidad. De verdad, entrar a cuestionar su actitud o razonar es inútil y terminará agotando tus energías.

Propón actividades, sobre todo placenteras. Hay que tener en cuenta que la persona deprimida no se encuentra predispuesta a realizar estas actividades, por lo que deberás evitar frustrarte ante sus negativas. Enfoca tu discurso para que a la hora de proponer alguna actividad suene a petición o a sugerencia pero no a imposición.

Refuerza cada mejoría. Cada pequeño avance, cada conducta incompatible con la depresión debe ser recompensada, una sonrisa, que se arregle un día, que lleve a cabo su rutina, que participe en una actividad, etc. Reforzar esas conductas fomentará su repetición en el futuro.

Por último, no ignores comentarios y/o conductas que te hagan pensar que existe riesgo de suicidio o intención de hacerse algún daño, coméntaselo al especialista que esté trabajando con tu familiar. Hablar sobre ello contigo o con su psicólogo/a no aumenta el riesgo de suicidio. Si es el profesional quien te señala que existe riesgo, créetelo y lleva a cabo las pautas que pueda marcarte como familiar.

Si te encuentras en esta situación y quieres consultarnos estamos aquí para resolver tus dudas y orientarte.

1 comentario en “¿Cómo puedo ayudar a un/a familiar con depresión?”

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